La morosidad empresarial refleja una tendencia a la baja en el segundo trimestre de 2017, según Cepyme.

En concreto, el indicador sintético de morosidad empresarial se ha situado de abril a junio en 92,5 puntos, “siendo el registro más bajo desde el mismo periodo de 2015”, cuando se situó en las 91,9 puntos, por lo que “se mantiene la tendencia bajista iniciada en el segundo trimestre de 2016”.

El periodo medio de pago se ha situado en 80 días, en los niveles “más bajos” desde 2018, mientras que la deuda comercial en retraso se ha incrementado, pero de forma leve.

La reducción del periodo medio de pago ha contribuido, según Cepyme, al descenso del coste financiero imputable a la morosidad, que se sitúa en 930 millones de euros, un 11% menos que en el primer trimestre del año.

También apunta a que, aunque el periodo medio de pago se ha reducido en todos los casos independientemente del tamaño de la empresas, las microempresas son las que más han acortado su plazo de pago, con una reducción de más de siete días con respecto al primer trimestre del año.

La distribución alimenticia se ha mantenido como la rama de actividad con mejor comportamiento en lo que respecta al cobro de facturas, mientras que el sector textil, de la construcción y promoción acumulan retrasos superiores a los 30 días por encima del plazo legal.

Por comunidades autónomas, Castilla y León y Cataluña son las que albergan a las empresas con mejor comportamiento de pago, aunque las compañías de Navarra y Cantabria son las que “más han reducido su plazo de pago” en este trimestre.

La Administración Central ha perdido su posición como ente público con menores retrasos a la hora de hacer frente a los pagos, después de registrar un repunte de su periodo medio de pago, que se ha situado en los 72,2 días en el segundo trimestre.

Sin embargo, las corporaciones locales son las que siguen presentando un “peor” comportamiento, ya que triplican el periodo máximo legal permitido.

Por otro lado, la evolución de la financiación empresarial, pese a que el ritmo de caída se ha moderado, el ‘stock’ de crédito bancario a empresas ha continuado su retroceso en el segundo trimestre de 2017.

La concesión de créditos para nuevas operaciones ha recuperado su dinamismo y ha crecido más de un 10% interanual hasta junio en el caso de los préstamos a pymes y un 3,7% en el de las grandes empresas.